Para entender la magnitud de lo vivido en Liubliana, es necesario mirar por el retrovisor. Hace apenas dos años, en septiembre de 2024, el fútbol sala español vivió su hora más oscura en las tierras de Uzbekistán. Aquella eliminación en octavos de final del Mundial ante Venezuela no fue una simple derrota; fue un terremoto que sacudió los cimientos de un deporte acostumbrado a la gloria. Se tocó fondo. Pero de las cenizas, como dicta la historia del deporte, surge la obligación de reconstruirse.
La Federación entregó el timón a Jesús Velasco, posiblemente la mente más brillante de los banquillos nacionales en las últimas décadas, con una misión clara: reconquistar Europa en 2026. Y la puesta de largo no pudo ser más esperanzadora. España no solo ganó a Eslovenia, una de las anfitrionas; España recuperó su identidad.
Un arranque fulgurante para silenciar la caldera
El escenario no era propicio para los débiles de espíritu. El Stozice Arena rugía con 8.109 almas empujando a los locales. Sin embargo, la Selección Española tardó exactamente 25 segundos en desenchufar la euforia eslovena.
Fue una jugada de pizarra, sello de la casa, la que abrió la lata. Adolfo sirvió un córner y Antonio, con una volea inapelable, fusiló la red. El gol tuvo un simbolismo especial: ambos jugadores, presentes en la debacle mundialista, fueron los encargados de gritar al mundo que esta España es otra. Con el marcador a favor casi desde el vestuario, los nervios del debut se transformaron en una sinfonía de juego.
Velasco apostó de inicio por un quinteto dinámico, un póker de "bajitos" sin referencia fija arriba, priorizando la movilidad y la velocidad de circulación sobre el choque físico. El plan funcionó a la perfección. Eslovenia perseguía sombras mientras España bailaba sobre el parqué.
El recital de la primera mitad
Lo que siguió al gol inicial fue un monólogo. Mellado, ese jugador que parece tener un imán en la bota, frotó la lámpara para el 0-2. Tras una de sus clásicas pisadas y recortes que rompen cinturas, soltó un zurdazo directo a la escuadra que dejó helada a la grada.
La apisonadora no se detuvo. Raya se sumó a la fiesta con un disparo lejano que, tras sortear un bosque de piernas, se coló para el tercero. Y antes de que sonara la bocina del descanso, llegó la guinda. Con la entrada de los pívots, el juego cambió de registro pero no de efectividad. Gordillo hizo el 0-4, cerrando unos primeros 20 minutos que recordaron a las mejores épocas de la bicampeona mundial. Hacía mucho tiempo que la Selección no transmitía una sensación de superioridad tan abrumadora.
Oficio y control tras la reanudación
El paso por vestuarios trajo una reacción lógica del orgullo herido. Eslovenia, sin nada que perder, adelantó líneas y cambió de portero buscando un milagro. El gigante Cop intentó intimidar en ataque, pero se topó con el orden defensivo español.
El ritmo vertiginoso de la primera parte dio paso a un control más pausado. Velasco, consciente de que el torneo es largo, movió el banquillo oxigenando al equipo. Sin embargo, el exceso de confianza jugó una mala pasada en la salida de balón. Un error en la construcción permitió a Ceh batir a Dídac y poner el 1-4, el único borrón en el expediente de la noche.
Ese gol en contra sirvió de despertador. España volvió a apretar los dientes, rozando la "manita" en varias ocasiones, aunque el marcador ya no se movería. Ni siquiera el ataque de cinco (portero-jugador) de los eslovenos en los instantes finales logró inquietar a un equipo que supo sufrir cuando tocaba y disfrutar cuando podía.
Licencia para soñar (con prudencia)
"El primer partido siempre es muy peligroso", declaraba un cauto Jesús Velasco al finalizar el encuentro. Y tiene razón. Pero la victoria ante Eslovenia es más que tres puntos; es un mensaje de vuelta a la élite.
España duerme líder y con la moral reforzada. El próximo examen será este lunes a las 17:30 contra Bielorrusia, que llega herida tras caer goleada (4-0) ante la sorprendente Bélgica. El camino a la Eurocopa 2026 acaba de empezar, pero el primer paso ha sido firme, contundente y, sobre todo, ilusionante.
Ficha Técnica del Encuentro
ESLOVENIA (1) - Quinteto inicial: Berzelak (P), Osredkar, Cop, Hozjan, Janez. Banquillo: Turk, Djuric, Suban, Knezevic, Bukovec, Trdin, Ceh, Fidersek, Pecek (P.S.).
ESPAÑA (4) - Quinteto inicial: Dídac (P), Antonio, Cecilio, Rivillos, Adolfo. Banquillo: Ricardo, Rivera, Raya, Pablo Ramírez, Cortés, Mellado, Gordillo, Novoa, Chemi (P.S.).
Goles: 0-1 (1') Antonio 0-2 (7') Mellado 0-3 (16') Raya 0-4 (18') Gordillo 1-4 (28') Ceh (Fidersek en el acta original, corregido por crónica a Ceh según narración)
Árbitros: Nicola Jelic (Croacia) y Ondrej Cerny (República Checa).
Tarjetas: Amarilla para Osredkar (Eslovenia).
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